Programa Activa tu cerebro

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El envejecimiento constituye una etapa fundamental en nuestro desarrollo evolutivo y como tal posee unas características específicas.

Al cumplir años, experimentamos cambios cerebrales anatómicos, celulares y químicos que sumado a nuestra forma de vida, nuestro estado emocional y el entorno que nos rodea, marcará con determinación el modo en que afrontamos los retos que trae consigo esta nueva época vital. 

Con el paso del tiempo aparecen ciertos déficits característicos asociados a la edad que pueden propiciar la percepción de que nuestra calidad de vida se resiente. Tenemos la sensación de ser más vulnerables, de tener menos energía que antes, de que nuestro cuerpo y nuestra mente andan y actúan más despacio. 

Pero…. ¿se pierde la capacidad de aprender en la vejez?

La respuesta es rotundamente No. Si bien el funcionamiento de las capacidades mentales, hablamos de memoria, lenguaje, capacidades espaciales y funciones ejecutivas, parecen deteriorarse, eso no significa que no podamos mantenernos activos, despiertos, ágiles, rápidos y precisos en el desempeño de las actividades y tareas que forman parte de nuestra vida cotidiana. No perdemos en capacidad de… , sino en interés hacia…, por ello es importante mantener siempre las ganas, la ilusión y la certeza de saber que se puede seguir aprendiendo siempre.

¿Por qué conformarnos?, ¿Qué puedo hacer al respecto?

Sabemos que al ejercitar el cerebro a través de ejercicios estimulantes podemos seguir creciendo en creatividad e ingenio, en experiencia, en conocimiento y así conseguir mejorar y mantener nuestra autoestima firme y efectiva cada día. Al mismo tiempo que logramos prevenir el deterioro cognitivo futuro que puede aparecer si no se estimulan correctamente las áreas cerebrales implicadas.

Por tanto, no debemos pensar en la vejez como un tiempo de mayor fragilidad, debilidad, o falta de oportunidades, todo lo contrario pues ganamos en madurez, sabiduría, experiencia y  estabilidad. Sin olvidar que es posible conseguir una postura de apertura hacia la vida a cualquier edad, tu actitud es determinante.

¡SOY CAPAZ, ME SIENTO BIEN CONMIGO MISMO Y CON LOS DEMÁS!

¡MERECE LA PENA ESFORZARME! ¡QUIERO HACER  PLANES!
             
EL COMPROMISO ES TUYO


                                                                                  
Cuando el violoncelista Pau Casals tenía 95 años un alumno le preguntó:

“Maestro ¿por qué sigue usted practicando?”
Casals le contestó: “porque estoy haciendo progresos”