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6 Septiembre 2019

Vuelta al cole: inicio de la ESO.

¡Nos vemos en Clase!

Nuestr@s chic@s de secundaria ya están en marcha, durante las próximas semanas miles de alumnos de todo el país se incorporan al instituto para iniciar un nuevo curso tras las vacaciones. Para muchos supone el comienzo de una nueva etapa, en la cual deben afrontar por primera vez, una serie de cambios importantes en su día a día, tanto académicos como personales y sociales.  

 

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¿Qué cambios implica para ellos el paso de primaria a la ESO?

  • El concepto de “profe” cambia, “tengo más profesores y cada uno me enseña una asignatura diferente”.
  • “Ahora necesito estudiar más y organizarme mejor”.
  • “Tengo un número mayor de asignaturas y algunas de ellas son nuevas para mí”.
  • “Tendré más exámenes y trabajos de clase, necesitaré mayor esfuerzo y constancia”.
  • “A veces me cambio de clase y tengo que acordarme de lo que necesito llevar y traer”.
  • “Aprenderme las nuevas clases e instalaciones”.
  •  “Conoceré gente, nuevos compañeros y amigos”.

 

 

En definitiva…, nuevos profesores, mayor cantidad de exámenes, asignaturas hasta ahora desconocidas, madrugar más… alargar la jornada de clases. Todo ello implica la necesidad de dedicarle mayor tiempo al estudio en casa, aumentar su “dosis de constancia” y a su vez ofrecerles el apoyo necesario para aprender a planificar y gestionar el nuevo curso, lo cual sin duda no es tarea fácil, ¿verdad?

“Creencias erróneas”

En ocasiones, los niños piensan que cuando llegan al instituto los mayores damos por hecho que deben mostrarse totalmente autónomos y resolutivos, sin embargo, esto no es del todo así ya que todavía continúan precisando de apoyo y seguimiento en casa. Es un error considerar que los chicos cuando llegan a la ESO, son absolutamente independientes y por lo tanto que ya no necesitan ningún tipo de supervisión. Por otro lado, en el otro extremo de la balanza tenemos la creencia de que por el contrario asumir como padres todas sus responsabilidades académicas es adecuado e incluso beneficioso para ellos, hecho que por supuesto no es cierto.

“Cuenta conmigo, tu aprendes”

No se trata de “decidir y hacer las cosas por ellos” sino “guiarles y motivarles” para aprender a resolver situaciones por sí mismos, lograr sus objetivos de aprendizaje y adaptarse positivamente a los cambios personales y sociales, inherentes a esta etapa pre-adolescente.

Es muy positivo que nuestros hijos nos perciban cercanos y abiertos al diálogo sin caer en una excesiva demanda de información a modo interrogatorio, evitando emitir juicios de valor y comparaciones. “yo a tu edad…ya sabía….”, “fíjate en … que bien lo hace y tu….”.

Comprender y respetar su espacio personal, les permitirá desarrollar su autonomía, afianzar la seguridad en sí mismos y por otra parte se sentirán libres para pedir ayuda cuando lo necesiten. Aprender de sus errores y generar sus propios métodos o estrategias de estudio, no es incompatible con el hecho de que estemos “atentos” y mostremos interés por saber cómo les va y en que podemos echarles una mano.

Durante esta etapa de cambio es muy importante estar a su lado, acompañarles, implicarnos en su rutina, participar de sus experiencias para conocer cómo van integrando estas nuevas vivencias. Es necesario saber qué les preocupa, identificar sus miedos, pero también reconocer y reforzar sus primeros logros y metas cumplidas.

“La percepción de apoyo y la comunicación”

Nuestro apoyo debe estar presente de manera constante, desde el primer día de clase hasta el último y así han de percibirlo nuestros hijos.  La exigencia será menor al principio para más adelante, cuando logren aumentar su nivel de autonomía, delegar un mayor número de tareas en ellos, sin olvidar que como padres debemos mantener siempre la comunicación y el interés por todo lo que acontecerá durante el curso.

Por ejemplo, preguntando (pero sin agobios), lo que han hecho en clase, lo que más le ha gustado y lo que menos, etc… transmitir nuestro interés en conocer a sus nuevos compañeros y manteniendo el contacto directo con los profesores y otros profesionales del centro.

¡Vamos a empezar con buen pie el nuevo curso!

 

Para ellos es importante:

  • Motivación y disciplina.
  • Constancia y esfuerzo.
  • Mente positiva: puedo- aprendo- intento-consigo.
  • Aprender a afrontar las situaciones estresantes.
  • Sensación de confort, confianza, apoyo y cercanía familiar.
  • Planificar un lugar y horario para el estudio en casa.
  • Establecer objetivos de trabajo a corto plazo para lograr metas concretas a largo plazo.
  • Mantener una alimentación sana y equilibrada.
  • Pautas de sueño adecuadas.
  • Practicar ejercicio con regularidad.
  • Realizar actividades al aire libre, en grupo y/o en familia.
  • Fomentar las relaciones sociales fuera de clase.

Como madres y padres nos proponemos:

  • Ser pacientes, cercanos y mostrar empatía hacia sus necesidades e intereses.
  • Motivar y reforzar su esfuerzo y constancia por encima de las notas obtenidas.
  • Ayudarles a marcar objetivos a corto plazo, reforzando cada paso del camino.
  • Mostrar interés por sus nuevos compañeros y por las nuevas amistades.
  • Evitar comparaciones, juicios de valor o reproches.
  • Considerar los errores como una posibilidad de mejorar, aprender y avanzar.
  • Establecer límites y normas en casa.
  • Controlar y limitar el uso de la tecnología.
  • Establecer y mantener comunicación regular con el instituto.