Blog
21 Marzo 2019

USO VIDEOJUEGOS: CUÁNTO, CUÁNDO, CÓMO Y QUÉ

Jugar con videojuegos, consolas, tabletas u ordenadores no tiene por qué ser una actividad nociva para los niños, siempre que se haga con moderación. El propio Parlamento Europeo afirma que un buen uso de los dispositivos de juego en menores promueve habilidades como la creatividad infantil, la cooperación, mejoran la capacidad deductiva del niño, ejercita sus reflejos y es bueno para que aprendan de forma más sencilla la concepción espacial, a superar retos, a decidir con rapidez....

Sin embargo, todos estos posibles beneficios de los videojuegos sobre los niños se pueden convertir en negativo por un uso indebido:

  • Si el tiempo dedicado a las máquinas es excesivo
  • Los contenidos de los juegos no son adecuados a la edad
  • El momento del día en que se usan es perjudicial

Pueden aparecer problemas de atención, crear adicción y dependencia de los dispositivos o producirse el aislamiento social del menor ante su desinterés por participar en otras actividades con los amigos, cambios de humor a mayor irritabilidad.

 

CONSEJOS PARA UN BUEN USO DE LOS VIDEOJUEGOS

1.- ¿CUÁNDO?: existen tres reglas básicas:

  • Cuando se va el sol (el cerebro, que sigue un ritmo circadiano, pone en marcha un mecanismo para la producción de melatonina, una hormona que favorece el sueño. La luz azul de los dispositivos electrónicos puede alterar este proceso. Desde ese momento, el acceso es contraindicado o hacerse con filtros de luz azul o activando el modo noche)
  • Después de cenar y en el periodo previo a irse a dormir no se debe jugar, estimula el cerebro y el cuerpo, va en contra del proceso fisiológico del sueño y puede aumentar la producción de la hormona cortisol, que nos prepara para la acción.
  • Marcar los horarios de uso y respetarlos. No se trata de prohibir a los niños jugar a la consola o la tableta, sino de conseguir que estas no se conviertan en su único entretenimiento. Acordar con los hijos un horario, mejor cuando no se interfiera con otra actividad programada, y hacerles partícipes de su cumplimiento (con una alarma o un reloj a la vista), de modo que ellos sean también responsables de su tiempo de juego.

2.- ¿CUÁNTO?: Según los resultados del estudio publicado en la revista científica Annals of Neurology queda demostrado que:

  • Los niños que juegan con videojuegos tienen mejores habilidades motoras y un mejor rendimiento escolar, aunque 2 horas a la semana son suficientes para obtener estos beneficios.
  • Jugar 9 horas o más a la semana se asocia a la presencia de problemas de conducta, conflictos con los compañeros y menores habilidades sociales.
  • De 3 a 12 años, lo recomendable es dejar jugar a los niños entre una y dos horas máximo al día, sobre todo durante los fines de semana.
  • Es necesario poner normas en cuanto a que días y horas se puede jugar. Y no romperlas.
  • Establecer un tiempo con anterioridad y asegurarnos de que nuestros hijos lo han entendido. De esta forma, hay que avisar con unos minutos de antelación para que guarden la partida o la acaben de la mejor manera posible. Eso sí, una vez llegado el momento de cortar, hay que ser tajantes. Insistimos: no vale titubear.

3.- ¿CÓMO?:

  • No abusar de utilizar los dispositivos para callar y entretener al niño mientras estamos ocupados con otra actividad.
  • Moderar la compra de videojuegos. Limitar la compra de videojuegos e incluso de nuevos dispositivos, y cuando hay que premiar o celebrar algo con el pequeño, optar por otros regalos alternativos.
  • La gestión del uso de la consola es de los padres. Restringir y limitar el empleo de una consola o tableta es mucho más fácil si el encargado de guardarla es el adulto.
  • No se trata de impedir que utilice estos dispositivos, sino de que modere su uso.
  • Ofrecer actividades alternativas a las digitales en casa: proponer actividades lúdicas como leer o leerle un cuento, dibujar, hacer un puzle y otros juegos de mesa, juegos más dinámicos también.
  • El aburrimiento también puede ser beneficioso para los niños.
  • Programar salidas al aire libre: playa o de piscina, un paseo por el campo o la montaña, unos días de campamento o una educativa visita a un museo son algunas de las alternativas de ocio.
  • Padres compañeros de juegos: Los adultos pueden idear numerosas actividades para disfrutar en común con sus hijos.
  • Promover las relaciones con niños de su edad: Los niños necesitan niños. Para evitar que el pequeño se enmascare en el mundo virtual y no adquiera las habilidades sociales necesarias para relacionarse con los demás.
  • Como ya se ha dicho, siempre debemos dar preferencia al juego al aire libre. Si los niños realizan este tipo de juegos con normalidad, no debería preocuparnos que jueguen con videojuegos en otros momentos.

4.- ¿CONTENIDO?: A qué deben jugar. A la hora de comprar un videojuego, hay que tener en cuenta su clasificación según el contenido. Al igual que las películas, los videojuegos tienen marcada cuál es la edad mínima para poder jugarlo. En España se sigue la normativa europea PEGI (Pan European Game Information), que establece la edad mínima aconsejable para cada juego.

  • Niños a partir de 3 años. En ellos se premia su imaginación y habilidad, juegos donde el objetivo sea construir cosas sencillas, identificar animales o desarrollar habilidades de lecto-escritura, ya que a esa edad empiezan con ese aprendizaje en la escuela. Suelen ser, además, juegos que no necesitan continuidad, ya que los niños a esas edades tienden a cansarse y aburrirse rápido por su capacidad limitada de mantener la atención o elaborar razonamientos complejos sobre estrategias del juego. Y algo muy importante: es recomendable que los padres jueguen con los niños.
  • Niños a partir de los 7 años. Son más autónomos y con más habilidades cognitivas, los juegos tienen más dificultad, lo cual exige el desarrollo de estrategias de mayor nivel. Por lo tanto, los niños ya pueden “engancharse” con más facilidad, así que debemos estar atentos a los límites de tiempo. Juegos recomendables: de construcción que fomentan la imaginación, de tipo plataforma, donde un personaje tipo cómic supera retos en un mundo imaginario. En estos últimos, se cuentan la habilidad y la rapidez más que en los juegos puros de estrategia. Asimismo, los niños ya empiezan a utilizar simuladores deportivos, son bastante entretenidos y pueden jugarse en familia.
  • Niños a partir de los 12 años. Ya es capaz de sostener la atención y concentrarse mucho tiempo, así que puede adentrarse en juegos de alto nivel, tanto de habilidad como estrategia. Juegos donde se pueden construir ciudades, manejar recursos y elaborar estrategias más o menos complicadas para prosperar en un mundo virtual. También aventuras gráficas que son divertidas y entrañan dificultad, resolver enigmas y encontrar objetos valiosos. Pero sin duda, es la edad de los simuladores deportivos, tienen el aliciente que pueden jugarse en familia o con otros niños, son mucho más divertidos.
  • Adolescentes. Aparece inevitablemente la preferencia hacia juegos tipo multijugador en línea cooperativos, donde se juntan jugadores de todo el mundo con avatares virtuales en misiones que pueden llegar a tener una complejidad muy elevada. La mayoría de videojuegos son online y pueden conectarse a través de internet con otros jugadores. Se puede interactuar con ellos de múltiples maneras. Muchas son beneficiosas, pues sirven para jugar en cooperación y así aprender o desarrollar estrategias. Otras, en cambio, son perjudiciales, como retroalimentarse con otros jugadores para jugar más tiempo, aprender un lenguaje inapropiado o incluso crear una relación que va más allá del juego con alguien que no se sabe quién es. Por lo tanto, debemos vigilar con quién juega nuestro hijo y cómo lo hace.

En definitiva, la idea fundamental a transmitir es que los videojuegos en sí mismos no son ni buenos ni malos, sino que la clave está en el CUÁNDO, CUÁNTO, QUÉ y CÓMO LOS USAMOS.