La estimulación neurosensorial es un conjunto de actividades que ayudan a activar el cerebro usando los sentidos, como la vista, el oído, el tacto, el olfato, el gusto y el equilibrio. A través de juegos, sonidos, texturas, movimientos y olores, se busca fortalecer el desarrollo del cuerpo y la mente, mejorando la atención, el aprendizaje, la coordinación y las emociones. Es útil tanto para niños que están creciendo como para adultos que quieren mantener o recuperar habilidades.
La estimulación neurosensorial no solo apoya el desarrollo neurológico, sino que también mejora la calidad de vida. Entre sus beneficios se encuentran el aumento de la concentración, la mejora del equilibrio y la coordinación, el desarrollo del lenguaje, y una mayor capacidad para gestionar las emociones. También puede ayudar a reducir la ansiedad y favorecer el descanso, especialmente en niños o personas con trastornos del neurodesarrollo. Al trabajar con los sentidos, se potencia la conexión entre cuerpo y mente, promoviendo un desarrollo más completo y armonioso.
Estos son los trastornos más comunes que identificamos en nuestros pacientes:
El niño tiene dificultades para organizar y responder a la información sensorial de manera apropiada. Puede ser hipersensible o insensible a estímulos como sonidos, texturas o luces, lo que afecta su comportamiento y aprendizaje.
Los niños con TEA pueden mostrar una integración sensorial inusual, como una reacción extrema a ciertos ruidos o dificultades para tolerar ciertos tipos de ropa o actividades. También suelen tener desafíos en la comunicación y las interacciones sociales.
Los niños con TDAH a menudo presentan dificultades para procesar estímulos sensoriales que afectan su capacidad para concentrarse, controlar impulsos o regular su comportamiento, lo que puede generar desafíos en el aula y en la vida diaria.
Niños con retrasos en el desarrollo motor pueden tener dificultades para coordinar sus movimientos, lo que afecta su capacidad para interactuar con el entorno y realizar actividades cotidianas como caminar, correr o manipular objetos.
En Avanzo, aplicamos estrategias de estimulación neurosensorial para activar las vías del sistema nervioso involucradas en el desarrollo motor, cognitivo y emocional. Observamos cómo el niño interactúa con el entorno y adaptamos cada intervención según sus necesidades particulares.
Nuestro objetivo es que el cerebro reciba, procese e integre mejor la información sensorial, promoviendo respuestas más organizadas y funcionales en la vida diaria.
El sistema Nervioso Central tiene la capacidad para interpretar y organizar la información captada por los sistemas sensoriales: vestibular, propioceptivo, táctil, olfativo, gustativo, visual y auditivo. Cuando dicha información llega al cerebro, es analizada y utilizada para estar en contacto con nuestro ambiente y responder a la demandas cambiantes del mismo.
Es común durante la edad adulta la existencia de alteraciones en estos sistemas, bien que aparezcan en esta etapa o que ya estuvieran presentes pero que hubieran pasado desapercibidas, se manifiestan como hipo/hipersensiblidad en cualquiera de estos sistemas.